tito alvarado, chile... recuerdos
Hace muchos años vi una película, eran mis primeros días en Buenos Aires, se llamaba 25 años después. Hablaba, si se puede decir que las películas hablan, del quehacer de un revolucionario profesional 25 años después del fin de la guerra civil española. Aquello fue terrible y le costó el pueblo de España un millón de muertos. En ese tiempo me pareció que 25 años era una eternidad. en la que ocurrían muchas cosas, pero nada reponía el tiempo perdido ni nada reconstruía el sueño de un país justo. Ahora han pasado 35 del golpe de estado que puso fin a sangre, terror y fuego el mejor de los sueños que ha tenido nunca el pueblo chileno. Miro hacia atrás y veo lo mucho andado y lo poco avanzado. Descubro que moverse no es avanzar, y en tanto esfuerzo, hemos gastado energías en movernos, cuando la clave es avanzar. En esta fecha en que se agolpan los recuerdos y la piel se nos eriza al recordar lo que fue ese tiempo de guerra del ejército nacional contra su propio pueblo. Hoy hay más razones que nunca para querer cambiar la injusta sociedad. Ayer, es decir hace 35 años, yo tenía la experiencia que dan las ganas de querer hacer algo que sea distinto y la energía que da el ser joven. Hoy, la juventud se ha ido, quedan aún muchas energías, pero estoy a miles de kilometros del país que quisiera transformar de raíz. Nada de esto es impedimento para seguir en la senda, ya nos dijo Machado, no hay camino, el camino somos nosotros con nuestros actos de caminar. Quizá tenga un día la dicha de mirar hacia atrás y ver una obra hecha, aquilatarla y sentir que algo aprendí y algo aporté. Hoy veo que muchos de los que antes eran mis compañeros ahora van por otra senda que no es la mía, a su vez ellos dirán que yo voy por otra senda que no es la de ellos. Tengo por costumbre no devolverme. Ya hemos andado mucho para devolvernos y comenzar otro camino. Qué algunos cambian para renegar de lo que ayer hicieron, allá ellos, qué algunos digan con palabras lo que desdicen con hechos, allá ellos. Que los compañeros muertos en estos intentos de alcanzar la felicidad me acompañen, hoy más que nunca es hora de reafirmar nuestras razones y luchar por una cultura de seres humanos para seres humanos alegres de vivir. Esto solamente será posible con un orden social justo. Este 11 de septiembre, treinta y cinco años después, aún creo en el ser humano, aún creo en los sueños, aún creo en la utopias y con toda mi energía me dedico a hacerlos posible.
Presentes Tenemos hermanos en Cuba y en Santo Domingo, también los tenemos en Haití, sólo que allí todavía no lo saben. En nueve día estos hermanos has sufrido las inclemencias de tres huracanes. Muchos de nosotros no tenemos una idea exacta de lo que es un huracán. Desde esta inexperiencia, imagino que de repente se nos viene encima mucha agua, que los vientos arrastran lo que encuentran flojo, que el agua se acumula y que no hay donde encontrar resguardo. Lo mejor es dejar los lugares por donde se cree pasará. Salvo que muchas veces son imprevisibles y ahora son gigantescos. Donde vayamos allí estará. Luego viene el panorama desolador y que estruja el corazón. Donde pongamos la vista hay una huella de los desastres. En esta situación de desamparo hay que acumular paciencia y fuerza de vida para continuar. Es algo que sin duda cuesta mucho. Pienso en este momento en los dominicanos, haitianos y cubanos, pienso y veo en particular a quienes viven en San Juan de La Maguana ( un día he de escribir lo que que significa la Maguana), La Habana, Bayamo, Manzanillo, Pilón, Moa, en cada uno de estos lugares los huracanes afectaron con mayor o menor intensidad y afectaron a nuestros hermanos en la idea SUR. Personalmente conozco a muchos de ellos, los veo trabajando en sus quehaceres culturales y los veo luchando contra los huracanes. Al principio se toman algunas medidas mínimos, como reforzar la casa, irse a otro sitio o quedarse allí mismo a lo que sea, en el huracán mismo es poco lo que se puede hacer, quizá no salir y escuchar como el viento sopla y ver como el agua cae y sube de nivel. luego, ya no hay caso lamentar, viene la tremenda tarea de levantarse y continuar la vida. Hermanos de huracanes, a ustedes les pido nos digan como ha sido esto para ustedes, es el momento de que los hermanos sean unidos. Para ustedes mis mejores recuerdos, la esperanza de que estén bien y la certeza de que continuaremos en la lucha.
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Por lobogabriel - 12 de Septiembre, 2008, 7:12, Categoría: lecturas
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